España prepara la obligatoriedad de la facturación electrónica: todo lo que debes saber

La Ley 18/2022, de creación y crecimiento de empresas, conocida como Ley Crea y Crece, marca un antes y un después en la facturación empresarial en España. Sin embargo, hoy en día, su aplicación completa sigue pendiente de un último paso: la aprobación del reglamento que desarrollará los plazos y requisitos técnicos definitivos.

Aunque la norma establece la futura obligatoriedad de la factura electrónica en todas las operaciones entre empresas y autónomos (B2B), su entrada en vigor efectiva aún no se ha producido. Mientras tanto, solo sigue siendo exigible en relaciones con el sector público (a través del formato Facturae) y en comunidades autónomas con normativas específicas, como el TicketBAI en País Vasco y Navarra.

Un cambio necesario, pero a la espera de su desarrollo

El objetivo de esta reforma es claro: modernizar el sistema de facturación, reducir la morosidad y aumentar la transparencia en las transacciones comerciales. Sin embargo, las empresas y profesionales deben saber que, hasta que no se publique el reglamento, no existe obligación de emitir facturas electrónicas en operaciones entre privados.

Una vez aprobado, se espera un periodo de adaptación escalonado:

  • Las grandes empresas (con facturación superior a 8 millones de euros) dispondrán de un año para implementar los cambios.
  • Las pymes y autónomos tendrán entre dos y tres años, con posibles prórrogas para los pequeños negocios.

Digitalización y antifraude: dos procesos paralelos

Conviene no confundir esta futura obligación con otra medida independiente: el envío inmediato de facturas a Hacienda, previsto en el Real Decreto antifraude. Este último requerirá que todas las facturas se remitan a la Agencia Tributaria a través de la plataforma VERIFACTU, cuya entrada en funcionamiento se espera para 2026.

¿Qué deben hacer las empresas ahora?

Aunque el reglamento tarde unos meses más en ver la luz, es recomendable que empresas y autónomos comiencen a prepararse:

  • Evaluar sistemas de facturación electrónica compatibles con los futuros requisitos.
  • Formar a equipos en la emisión y gestión de facturas digitales.
  • Estar atentos a las publicaciones oficiales, ya que los plazos serán ajustados una vez se apruebe la normativa.

En definitiva, España camina hacia una facturación 100% digital, pero el ritmo exacto lo marcará el reglamento pendiente. Mientras tanto, la anticipación será clave para adaptarse con éxito a este cambio.

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